Live8: entre lo desigual y lo invisible
Me habÃÂa prometido no hablar sobre Live8, pero no pude aguantarme. Sólo una cosa: este enorme recital tenÃÂa dos objetivos centrales. Uno, reclamar a los paÃÂses más ricos del mundo -el llamado Grupo de los 8- la eliminación de la deuda externa de los paÃÂses más pobres. Dos, exigir que los gobiernos tomaran medidas para favorecer la desaparición de las asimetrÃÂas en el intercambio comercial mundial, que favorecen de manera muy marcada a los paÃÂses más desarrollados.
Ahora bien, me haré una pregunta de sentido común: ¿cuántas bandas de Ghana, de Bolivia, de Pakistán tienen la capacidad de organizar giras mundiales? Y ahora: ¿cuántas bandas de Estados Unidos y Europa pueden hacerlo? Lo que tenÃÂamos enfrente era un concierto con un montón de millonarios que lograron hacerse ricos gracias a que el mundo es su mercado, debido al desigual intercambio de bienes simbólicos y de la industria cultural a favor de los paÃÂses del “Primer Mundo”. Ni que hablar de Bill Gates, uno de quienes estuvo allàen el escenario. Probablemente es uno de los mejores representantes de todo esto; en tanto su paÃÂs tiene capacidad de imponer el uso de un sistema operativo, es multibillonario.
O sea: una protesta contra el intercambio desigual de bienes a nivel global, gracias al cual estas estrellas de rock de los paÃÂses centrales han conseguido imponerse como figuras internacionales -mientras que los músicos de las naciones más pobres ni siquiera tienen acceso muchas veces a sus mercados locales. Y es este privilegio de ser estrellas internacionales lo que les permite obtener visibilidad… para protestar contra el intercambio desigual de bienes y el hambre en ÃÂfrica.
Para resumir: se quejan, de manera bastante liviana, del sistema que les llenó los bolsillos. Ya que lo piden, entonces esperemos que, en los próximos años el intercambio mundial de bienes realmente se equilibre a favor de los paÃÂses más pobres. Que es lo mismo que pedir que, en el futuro, a todos estos artistas del Primer Mundo les vaya peor, mucho peor, gracias a que su mercado, hoy monopolizado por ciertos paÃÂses, deberá repartirse entre más personas. Lo cual, por cierto, serÃa realmente una acción muy justa y positiva.