En una de las entradas anteriores, me referÃa a cómo la masificación de Internet y las innovaciones que se habÃan podido llevar a cabo gracias a la popularidad de la Red están causando un impacto social muy importante en varios segmentos profesionales ligados con el sector servicios. En el caso puntual de esa entrada, el periodismo. Pero la cuestión de los medios no termina allÃ. No sólo los periodistas están acusando el impacto de encontrar que la Red, gracias a la abundancia de contenidos que brinda, quita todo sustento por intentar cobrar por el acceso a la información. Un terreno que ya ha tenido un impacto aún más fuerte es el de la fotografÃa.
En el tema de la fotografÃa, lo que hay que rastrear es una serie de innovaciones técnicas que llevaron al estado actual de las cosas. En primer lugar, la masificación de la fotografÃa digital como estándar, incluso para la fotografÃa profesional. De hecho, incluso las cámaras compactas cada vez ofrecen más y más funcionalidades, y pueden obtener fotos de gran calidad, incluso cuando no se tienen grandes conocimientos técnicos de fotografÃa. Segundo, la aparición en Internet de sitios y comunidades sociales que permiten publicar de manera muy simple, y ofrecer esas imágenes de manera gratuita o a costos más bajos que los que eran usuales en la era pre-Internet.
Hoy basta con entrar a Flickr para encontrar imágenes de calidad profesional, sin costo, y muchas veces bajo licencias Creative Commons, que permiten su uso en muchas ocasiones de manera gratuita y sólo con la exigencia de citar la fuente. O ingresar en aquellos sitios donde se venden imágenes royalty-free, de excelente calidad y a costos muy bajos.
¿De qué viven en la actualidad los fotógrafos profesionales? Los medios impresos necesitan imágenes de muy buena calidad y a gran tamaño, y que suelen necesitar mayores conocimientos de fotografÃa y el uso de equipamiento de mayor calidad que una cámara para consumidores finales. El problema es que el futuro de los medios impresos aparece como poco alentador; muchos de ellos cada vez venden menos en papel y le prestan más atención a la Red. Frente a ello, los fotógrafos irán hacia otros mercados que todavÃa requieran de fotografÃas en alta resolución, como libros, folleterÃa, etc.
En la Red no suele ser necesario contar con imágenes de gran tamaño; muchos blogs y sitios independientes usan sin mayores problemas fotografÃas bajo licencias Creative Commons. Y no por eso se ven peor.
Al igual que los contenidos producidos por los periodistas, en los años anteriores a Internet muchos fotógrafos podÃan vender su trabajo a buen precio en tanto lo que producÃan era difÃcil de conseguir. El equipamiento era caro; habÃa que tener conocimientos de revelado y manejo de las imágenes; y los usuarios no podÃan publicar de manera tan sencilla sus fotos y ponerlas a disposición de todo el mundo. Lo que los fotógrafos profesionales producÃan era un valor escaso, y por lo tanto bien pago. Hoy, esa escasez se limita cada vez más a aquellos sitios donde el ingreso es restringido, como pueden ser los partidos de fútbol, eventos, o lugares de difÃcil acceso. O para necesidades ligadas con fotografÃas de alta resolución o de temáticas muy especÃfica (naturaleza, paisajes, deportes, etc). Pero otros puntos de diferencia ya no son tan importantes. El equipamiento aún cuenta, pero no tanto como en la era analógica. Y en aquellos lugares públicos, donde cualquier persona puede entrar, el producto fotográfico de un amateur puede ser de una calidad muy buena y publicable.
Al igual que los periodistas, la combinación de varias innovaciones está erosionando de manera acelerada la fuente de financiamiento del trabajo fotográfico. Y eso se puede extender tanto al freelance como al fotógrafo que trabaja en un medio. Las fotografÃas son abundantes en Internet, y como pasa con los contenidos, cada vez menos usuarios -y medios- quieren pagar por lo que es abundante. Prefieren lo gratuito, aunque la calidad sólo sea aceptable.