El contrato de lectura, en decadencia

Apr 03 2010

Tourist Couple (by pedrosimoes7)

Una idea bastante citada en el campo de los estudios sobre medios es la del “contrato de lectura”, formulado por Eliseo Verón. Este contrato se daba entre los medios, particularmente los gráficos, y los lectores. Era un acuerdo tácito, sostenido en el tiempo, por el cual los lectores podían esperar del medio un determinado tipo de cobertura y agenda sobre los acontecimientos relevantes. Un cambio repentino del tipo de cobertura, de la posición política, o de la selección de acontecimientos, podía quebrar ese “horizonte de expectativas” que era el contrato de lectura y alejar a los lectores que esperaban eso. Por lo tanto, los medios que cambiaran rápidamente, podí­an ser “sancionados” por sus lectores con el abandono de la compra.

Pero en Internet, la idea del contrato de lectura está perdiendo importancia. Antes, la necesidad de comprar los diarios, llevaba a los lectores a seleccionar en que medios gastarían su dinero. Por lo tanto, la permanencia del contrato de lectura garantizaba que los usuarios usarí­an su dinero en comprar un diario con el que mantuvieran una relación de confianza.

El contrato de lectura estaba muy atado a un mercado donde los productos mediáticos no eran tantos, y donde los lectores tenían un presupuesto puntual. En Internet esto ya no es tan relevante. Hoy, pueden leer todos los diarios que quieran en sus versiones electrónicas, ya que la mayorí­a no cobran por el acceso. Antes que demandar confianza del medio, para garantizar la razonabilidad del gasto, hoy los usuarios de la Red pueden privilegiar la pluralidad de lecturas de los acontecimientos de la realidad. Al fin y al cabo, no les cuesta más que su tiempo.

Entonces, a mediano plazo, podemos hipotetizar que los medios seguirán el camino de flexibilizar cada vez más su lazo de confianza con los lectores. Y antes que basarlo en una mirada previsible y sostenida en el tiempo, opten cada vez más por la diversidad de puntos de vista, y por las diferencias cada vez más marcadas entre secciones. Medios que tienen una cobertura política caracterizada por cierta rigurosidad pueden tener, al mismo tiempo, secciones de chismes y espectáculos basadas en el sensacionalismo y la necesidad de atraer todos los clics posibles.

¿Será que el futuro, en lugar de medios con contratos definidos y estables, tendremos espacios cada vez más caracterizados por la diversidad y la necesidad de generar tí­tulos que atraigan visitantes desde buscadores y redes sociales?

La foto que abre la entrada fue tomada por pedrosimoes7 y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

3 responses so far

  1. Es una hipotesis interesante que nunca antes me había planteado a mi misma.

    Debería reflexionarla con un poco más de tiempo, y no desde la cocina, que mientras te leo, espero que hierva el agua de los fideos.

    Hay una parte con la que coincido: “podemos hipotetizar que los medios seguirán el camino de flexibilizar cada vez más su lazo de confianza con los lectores”
    Sin embaro algo me hace ruido en lo que decis: no creo que la idea del contrato del lectura esté perdiendo importancia. Si considero que los modos en los que antaño se gestaba un contrato de lectura están mutando.
    Es cierto: la pluralidad y el acceso a múltiples fuentes de información, transformaron la fidelidad del lector en relación a un medio determinado.
    También lo hicieron medios impresos cambiaron -frente al fenómeno online- (aquí es cuando coincido con tu hipótesis final): desde poner sus ediciones de manera gratuita en la red, hasta abrir nuevos puestos de trabajo y unidades de negocios que se encargan exclusivamente de actualizar digitalmente minuto a minuto lo qué ocurre en el mundo.
    Centenares de jovenes estudiantes de periodismo, están a la espera de nuevas noticias para cargarlas inmediatamente en el sitio del medio para el que trabajan.

    En este contexto “posmo” (en esta era del zapping, de lecturas “fragmentarias” y de muchos hipervínculos), el “2nuevo lector”, si escucha “vagamente” algún rumor que le interesa, inmediatamente lo chequea en su medio de cabecera online, para constatar si ya se subió algo al respecto.
    Si no encuentra nada allí, irá a otros sitio, hasta encontrar un trozo de información.
    Ésto es sólo un ejemplo, para mencionar cómo se están modificando las prácticas de lecturas, y eso sin embargo no afecta la existencia previa de un contrato de lectura. Al primer medio que recurren la mayoría de los lectores, es al que tienen de cabecera (el “sheite” estaría tal vez, en que los medios gráficos ahora devenidos en “online”, tengan la sapiencia para organizar sus contenidos y subirlos lo más rápido posible). En este sentido, el lector sigue recurriendo al medio que mayor confianza le inspira. Y aún -digo “aún”, porque todavía somos un público “viejo”- la rapidez de que una noticia esté online o no, no afecta la fidelidad hacia el medio. De todas maneras, es un punto a limar por parte de los medios gráficos que se digitalizaron. Porque las próximas generaciones (esas criadas con mtv puesta de fondo, un celular en el oido, el msn y la play, todo en simultáneo), serán audiencias que no perdonarán la falta de rapidez ferente a la “tiranía del tiempo”.

    Los medios “tradicionales” se adaptan a las nuevas prácticas delectura, sacan nuevas rectas, para seguir llegando a un público determinado.

    Ahora bien, el modo en el que los contrato(s) de lectura(s) se estén modificando en pleno auge de la era digital, es digno de un análisis más profundo, que excede mi capacidad dominguera. Además, el agua para los fideos ya está hirviendo.

    Un saludo cordial de una ex alumna suya.

  2. Es una hipotesis interesante que nunca antes me había planteado a mi misma.

    Debería reflexionarla con un poco más de tiempo, y no desde la cocina, que mientras te leo, espero que hierva el agua de los fideos.

    Hay una parte con la que coincido: “podemos hipotetizar que los medios seguirán el camino de flexibilizar cada vez más su lazo de confianza con los lectores”
    Sin embaro algo me hace ruido en lo que decis: no creo que la idea del contrato del lectura esté perdiendo importancia. Si considero que los modos en los que antaño se gestaba un contrato de lectura están mutando.
    Es cierto: la pluralidad y el acceso a múltiples fuentes de información, transformaron la fidelidad del lector en relación a un medio determinado.
    También lo hicieron medios impresos cambiaron -frente al fenómeno online- (aquí es cuando coincido con tu hipótesis final): desde poner sus ediciones de manera gratuita en la red, hasta abrir nuevos puestos de trabajo y unidades de negocios que se encargan exclusivamente de actualizar digitalmente minuto a minuto lo qué ocurre en el mundo.
    Centenares de jovenes estudiantes de periodismo, están a la espera de nuevas noticias para cargarlas inmediatamente en el sitio del medio para el que trabajan.

    En este contexto “posmo” (en esta era del zapping, de lecturas “fragmentarias” y de muchos hipervínculos), el “2nuevo lector”, si escucha “vagamente” algún rumor que le interesa, inmediatamente lo chequea en su medio de cabecera online, para constatar si ya se subió algo al respecto.
    Si no encuentra nada allí, irá a otros sitio, hasta encontrar un trozo de información.
    Ésto es sólo un ejemplo, para mencionar cómo se están modificando las prácticas de lecturas, y eso sin embargo no afecta la existencia previa de un contrato de lectura. Al primer medio que recurren la mayoría de los lectores, es al que tienen de cabecera (el “sheite” estaría tal vez, en que los medios gráficos ahora devenidos en “online”, tengan la sapiencia para organizar sus contenidos y subirlos lo más rápido posible). En este sentido, el lector sigue recurriendo al medio que mayor confianza le inspira. Y aún -digo “aún”, porque todavía somos un público “viejo”- la rapidez de que una noticia esté online o no, no afecta la fidelidad hacia el medio. De todas maneras, es un punto a limar por parte de los medios gráficos que se digitalizaron. Porque las próximas generaciones (esas criadas con mtv puesta de fondo, un celular en el oido, el msn y la play, todo en simultáneo), serán audiencias que no perdonarán la falta de rapidez ferente a la “tiranía del tiempo”.

    Los medios “tradicionales” se adaptan a las nuevas prácticas delectura, sacan nuevas rectas, para seguir llegando a un público determinado.

    Ahora bien, el modo en el que los contrato(s) de lectura(s) se estén modificando en pleno auge de la era digital, es digno de un análisis más profundo, que excede mi capacidad dominguera. Además, el agua para los fideos ya está hirviendo.

    Un saludo cordial de una ex alumna suya.

  3. [...] funcione como detonante de eso. Googleando un poco sobre el tema me encontré que el año pasado a Jorge Gobbi se le había ocurrido algo similar: Pero en Internet, la idea del contrato de lectura está [...]

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