Sobre los alimentos funcionales

Feb 09 2010


“En los últimos cinco años ha nacido una nueva categoría de alimentos altamente procesados que reciben diversos nombres, tales como tecnoalimentos, netracéuticos (…) o alimentos funcionales. (…) Nestlé, Unilever y Kraft han realizado cuantiosas inversiones en alimentos funcionales, con un mercado global de 9900 millones de dólares en 2003 y unas perspectivas de crecimiento sostenido de 16% al año. (…) Los alimentos probióticos actuales se supone actúan restaurando el equilibrio de la microflora del tracto digestivo porque aportan millones de bacterias especializadas (…) Actimel se vende a aproximadamente 5,5 euros el litro. Si se presentara en un aburrido envase de litro de tetrabrik estaríamos en condiciones de comparar su precio con el de la leche normal y corriente u otras bebidas de yogur y, probablemente, nos negaríamos a comprarlo, pero, envasado de forma tan astuta en una botellita con la dosis diaria que esconde el recargo a pagar, resulta atractivo. Los márgenes de beneficio de esta pequeña y cara bebida de yogur producida a bajo coste son de cerca del 40%. (…) Uno de los problemas es que esos mismos alimentos probióticos que se supone son buenos para nuestra salud pueden tener altas concentraciones de otros ingredientes que no lo son. (…) Estos productos, cuyos fabricantes afirmaban que contribuía a mejorar el sistema digestivo, resulta que necesitaban de unos hidratos de carbono refinados que alimentan la flora intestinal dañina (…) La manera mejor y ms barata de estimular la proliferación de una gran cantidad de bacterias beneficiosas en la flora intestinal es, sencillamente, comer hidratos de carbono complejos y ricos en fibras (…) Los investigadores de la FSA (Agencia de normas alimentarias de Gran Bretaña) hallaron que un gran número de productos probióticos ni siquiera contenían las bacterias que figuraban en la etiqueta (…) La creación de Actimel, la L. Cassei Immunitas, reveló una “escasa supervivencia” en el proceso de simulación de digestión cuando alcanzó el intestino gruesa (…) La adición de todos estos probióticos no afectó en general el número de bacterias presentes en el intestino (…).

Lawrence, Felicity (2008) “Leche” en ¿Quién decide qué comemos? Cómo el negocio de la alimentación perjudica la salud, la economí­a y el medio ambiente. Barcelona, Tendencias / Urano, 2009.

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