Eramos tan modernos: periodismo y crisis

Apr 10 2009

Intensely reading the newspaper in Addis Ababa (by Terje S. Skjerdal)

Supongo que siempre lo supimos, pero no lo decíamos en voz demasiado alto: el periodismo es un fenómeno tan moderno, que la crisis de la modernidad amenaza con llevárselo puesto. Particularmente, porque hay una serie de “compartimentos estancos” que ya no aparecen tan separados, y que eran centrales para comprender como se constituyó el periodismo moderno.

En primer lugar, el periodismo dependía de la existencia de la separación entre los periodistas y los lectores. Los primeros producían, los segundos leían. Tal distancia está desapareciendo. De hecho, cada vez más los medios incluyen en sus contenidos materiales producidos “por la gente”. Y cada vez más los lectores pueden contribuir o cuestionar lo que periodistas escriben, ya sea en los comentarios de los mismos medios, en sus blogs o en redes sociales.

Segundo compartimento estanco: la separación entre contenido y publicidad. En crisis desde hace tiempo, claro. Pero en libros como “Convergence Culture”, de Henry Jenkins, se puede hipotetizar que la búsqueda de las marcas por establecer una “conexión emocional” con los consumidores se puede llevar al arcón de los recuerdos a la separación entre “contenidos” y “publicidad”.

Tercero, la distinción clara entre lo público y lo privado. Si bien Internet y la Web 2.0 están repletas de herramientas que permiten hacer público nuestros comportamientos privados, la tendencia lleva un par de décadas al menos. Claro que los periódicos sensacionalistas de hace 100 años publicaban detalles de la vida privada de los famosos; pero con los talk shows y reality shows esa tendencia se extendió a la vida de cualquiera. Lo privado, entonces, dejaba de ser lo que estaba fuera de la visibilidad pública. Esta tendencia, además, se vincula con la progresiva pérdida del sentido cívico del periodismo, cada vez más atado a las necesidades privadas de ganancias de los grandes multimedios. Tales necesidades eran mucho más relevantes que el papel público del periodismo en tanto salvaguardia frente a los abusos de los gobiernos y los sectores dirigentes.

Nada de esto dice, claro, que el periodismo vaya a desaparecer. Pero está claro que estamos frente a un momento de transición muy importante. Muchos medios tienen el público y el tráfico que hace algunos años les hubiera permitido solventar su funcionamiento. Hoy, en cambio, los ingresos caen no tanto porque nadie los lea. Cae porque las formas tradicionales de financiamiento están en crisis. No basta con escribir cosas que los usuarios quieran leer. Si nadie quiere pagar por el contenido abundante en la Red, entonces habrá que repensar en cómo vivir del periodismo.

Sobre el tema de la crisis económica, las transformaciones en los medios y los problemas en el periodismo, ya escribí en El periodismo y el fin del trabajo. La foto que abre la entrada fue tomada por Terje S. Skjerdal y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

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