Archive for January, 2009

Innovaciones y desempleo en la economía de servicios

Jan 26 2009 Published by under internet

En una de las entradas anteriores, me refería a cómo la masificación de Internet y las innovaciones que se habían podido llevar a cabo gracias a la popularidad de la Red están causando un impacto social muy importante en varios segmentos profesionales ligados con el sector servicios. En el caso puntual de esa entrada, el periodismo. Pero la cuestión de los medios no termina allí. No sólo los periodistas están acusando el impacto de encontrar que la Red, gracias a la abundancia de contenidos que brinda, quita todo sustento por intentar cobrar por el acceso a la información. Un terreno que ya ha tenido un impacto aún más fuerte es el de la fotografía.

En el tema de la fotografía, lo que hay que rastrear es una serie de innovaciones técnicas que llevaron al estado actual de las cosas. En primer lugar, la masificación de la fotografía digital como estándar, incluso para la fotografía profesional. De hecho, incluso las cámaras compactas cada vez ofrecen más y más funcionalidades, y pueden obtener fotos de gran calidad, incluso cuando no se tienen grandes conocimientos técnicos de fotografía. Segundo, la aparición en Internet de sitios y comunidades sociales que permiten publicar de manera muy simple, y ofrecer esas imágenes de manera gratuita o a costos más bajos que los que eran usuales en la era pre-Internet.

Hoy basta con entrar a Flickr para encontrar imágenes de calidad profesional, sin costo, y muchas veces bajo licencias Creative Commons, que permiten su uso en muchas ocasiones de manera gratuita y sólo con la exigencia de citar la fuente. O ingresar en aquellos sitios donde se venden imágenes royalty-free, de excelente calidad y a costos muy bajos.

¿De qué viven en la actualidad los fotógrafos profesionales? Los medios impresos necesitan imágenes de muy buena calidad y a gran tamaño, y que suelen necesitar mayores conocimientos de fotografía y el uso de equipamiento de mayor calidad que una cámara para consumidores finales. El problema es que el futuro de los medios impresos aparece como poco alentador; muchos de ellos cada vez venden menos en papel y le prestan más atención a la Red. Frente a ello, los fotógrafos irán hacia otros mercados que todavía requieran de fotografías en alta resolución, como libros, folletería, etc.

En la Red no suele ser necesario contar con imágenes de gran tamaño; muchos blogs y sitios independientes usan sin mayores problemas fotografías bajo licencias Creative Commons. Y no por eso se ven peor.

Al igual que los contenidos producidos por los periodistas, en los años anteriores a Internet muchos fotógrafos podían vender su trabajo a buen precio en tanto lo que producían era difícil de conseguir. El equipamiento era caro; había que tener conocimientos de revelado y manejo de las imágenes; y los usuarios no podían publicar de manera tan sencilla sus fotos y ponerlas a disposición de todo el mundo. Lo que los fotógrafos profesionales producían era un valor escaso, y por lo tanto bien pago. Hoy, esa escasez se limita cada vez más a aquellos sitios donde el ingreso es restringido, como pueden ser los partidos de fútbol, eventos, o lugares de difícil acceso. O para necesidades ligadas con fotografías de alta resolución o de temáticas muy específica (naturaleza, paisajes, deportes, etc). Pero otros puntos de diferencia ya no son tan importantes. El equipamiento aún cuenta, pero no tanto como en la era analógica. Y en aquellos lugares públicos, donde cualquier persona puede entrar, el producto fotográfico de un amateur puede ser de una calidad muy buena y publicable.

Al igual que los periodistas, la combinación de varias innovaciones está erosionando de manera acelerada la fuente de financiamiento del trabajo fotográfico. Y eso se puede extender tanto al freelance como al fotógrafo que trabaja en un medio. Las fotografías son abundantes en Internet, y como pasa con los contenidos, cada vez menos usuarios -y medios- quieren pagar por lo que es abundante. Prefieren lo gratuito, aunque la calidad sólo sea aceptable.

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El periodismo y el fin del trabajo

Jan 09 2009 Published by under internet,medios

Algunos años atrás, Jerome Rifkin daba cuenta, en su libro El Fin del Trabajo, de una hipótesis muy arriesgada: que la velocidad de la innovación tecnológica estaba destruyendo puestos de trabajo de manera incesante, y que no eran repuestos por los nuevos nichos de mercado que surgían gracias a esas innovaciones. Aparecía como un poco exagerado, pero hoy vale la pena repensar la hipótesis de Rifkin en relación con un segmento profesional cada vez más comprometido: el periodismo.

La publicación de contenidos en Internet, como muchos ya saben, está canibalizando los ingresos por publicidad de las empresas periodísticas. Las ediciones en papel pagas cada vez venden menos, pero lo que se recauda por publicidad en la Web no es suficiente para mantener a las empresas periodísticas. El resultado es que éstas mismas comienzan a ver que su estructura actual es insostenible, y quienes están pagando los platos rotos son los trabajadores. En Estados Unidos, en particular, los despidos en el sector son incesantes.

¿Es que Internet está aniquilando al periodismo? En realidad, lo que está haciendo es modificar de manera muy profunda los esquemas habituales de contratación y trabajo en el sector. En buena medida, lo que alienta es a la profundización de la tendencia a la tercerización de funciones en colaboradores externos, y a tener plantillas fijas cada vez más reducidas, por lo general concentradas en editores y en funciones puntuales. Tal tendencia tiene lados preocupantes, como un incremento en la precarización del sector, donde los trabajos fijos cada vez escasean más.

Y el autoempleo en Internet tampoco aparece como una solución. Si bien algunos periodistas han tenido la iniciativa de tener sitios propios, la publicidad que pueden obtener para ellos tampoco basta para pagar los gastos diarios. Claro, a pesar de esta crisis de las empresas periodísticas, en la Red cada vez hay más contenidos, creados por personas que no parecen esperar una paga por ellos, y que a veces incluso cumplen con muy aceptables estándares de calidad.

Entre la crisis de los ingresos de las empresas periodísticas, la precarización de la profesión periodística, y la hiperabundancia de contenidos gratuitos en la Red se están creando una combinación que promete traer muchos cambios en el corto plazo. Cambios que, para muchos de los que están hoy viviendo del mercado periodístico, aparecen como amenazadores e inciertos. ¿Será que la innovación tecnológica destruirá muchos más puestos de trabajo en el mercado de medios de los que puede crear en los nuevos segmentos en Internet? La hipótesis de Rifkin se hace, entonces, muy factible.

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