Comentarios y blogs, o los problemas de la conversacion
La semana pasada, planteaba que una de las diferencias de la conversación en los blogs, con respecto a la vida cotidiana, era el hecho de que en Internet existÃa la posibilidad de la moderación. Pero hay otro tema central: la sensación de anonimato. Si bien es cierto que tal anonimato nunca es total y que en la Red siempre dejamos rastros, lo cierto que es, al dejar un comentario, se puede esperar con cierta razonabilidad que el autor de un blog jamás se entere de la verdadera identidad del autor de ciertos comentarios.
Aquà aparece un tema importante. La sensación de anonimato aumenta de manera notable la cantidad de comentarios que atacan, sin más, al autor de una entrada en un blog, sin siquiera detenerse en los argumentos que se hayan dado. ¿Y por qué no sucede esto todo el tiempo en la vida real? Atacar a otro tiene un costo muy apreciable, sobre todo por la posibilidad de que el otro contraataque y también te ridiculice. Que lo hagan en tu cara es realmente costoso para tu reputación; que rebatan a un anónimo no afecta demasiado tu buen nombre. Por lo tanto, es bastante evidente que muchas personas dicen cosas en Internet que jamás dirÃan en público. DirÃa que es algo casi obvio.
La posibilidad de moderar comentarios y la sensación de anonimato son dos puntos realmente diferentes a la hora de comparar conversaciones en la Red y en la vida cotidiana. La segunda es además un punto más para el desarrollo de la entrada anterior: el uso de comentarios que podrÃan haber formado parte de la vida privada, pero que hoy aparecen sin mayores problemas en el espacio público.
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