El eterno problema de los comentarios: lo general y lo particular
Ayer, mientras escuchaba algunas de las charlas en Dia de Weblogs, me encontré con que una y otra vez, varios panelistas que ahora tienen blogs pero se hicieron conocidos por actividades más ligadas con el periodismo, se quejaban todo el tiempo de los comentarios que le dejaban sus lectores. Tal mirada está perdiendo algo de vista: los comentarios son una parte central de la posibilidad de construir un buen blog. Cuando tus lectores te ayudan a cubrir de mejor manera ciertos temas, amplÃan datos e incluso aportan nuevos puntos de vista, la calidad de un blog mejora sustancialmente. Claro que no todo termina en los comentarios: si varios bloggers comentan entre sà sus entradas, y “conversan” entre ellos, también habrá un interesante contrapunto alrededor de ciertos temas. Claro que hay comentaristas que insultan o que atacan de manera insidiosa. Pero eso es un problema tradicional de cualquier espacio público, y no por eso se los suprime alegremente.
Tanto comentario negativo acerca de los comentarios me hizo planteame una pregunta: ¿la única explicación acerca de tanta observación negativa sobre los comentarios era que “hay mucha gente envidiosa y con mala leche”? Creo que buena parte de las quejas se debió, en realidad, al carácter particular de algunos de los participantes del evento. Por ello, voy a plantear algunas hipótesis de porqué no creo que su opinión sea demasiado representativa en el campo de los blogs:
En mi caso, trabajo como periodista desde 2000, y este blog existe, con varios discontinuidades, desde mayo de 2002. Siempre he trabajado en un nicho especÃfico, el de tecnologÃa, y por lo tanto a lo sumo tengo algún reconocimiento allÃ. Pero no mucho más. Mis blogs rara vez se han beneficiado de ese “capital periodÃstico”, aunque me ha servido para que me citen colegas (o para que yo pueda citarme en algunas de las notas que he escrito sobre blogs; me gustan mis blogs y no quiero disimularlo). Pero mi sensación es que siempre he construido tres formas diferentes de acercarme a los textos que escribo: como periodista, como académico, como blogger. Y esas tres formas tienen reglas diferentes, porque se insertan en campos distintos. En cada uno de ellos se te piden cosas disÃmiles. Quienes llegaron a la blogósfera desde 2005, en muchos casos desde el periodismo, tienen serias dificultades para poder aprovechar los comentarios: tienen demasiados como para moderarlos -bueno, al menos eso dicen-; sus lectores no participaron habitualmente de otros blogs y ven allà una oportunidad de venganza. No son el caso más general; la mayor parte de nosotros ha venido construyendo una pequeña audiencia en los últimos años, y se ha enfrentado a esto gradualmente. Pero los comentarios son una parte muy importante de nuestro trabajo en los blogs. Desde ya, no son la única forma de construir comunidad. También se lo puede hacer al vincularse activamente con otros blogs a la hora de opinar e informar sobre otros temas. Los que más se quejan de los comentarios son quienes más visitan reciben; suena casi lógico. Pero no dejemos que algunos casos particulares se presenten casi como lo general, lo obvio, lo que siempre va a pasar.