WordPress Flickr Post Bar
WordPress Flickr Post Bar: un plugin para WordPress que permite incluir fotos de Flickr en nuestros artÃÂculos con sólo arrastrar y soltar. SÃÂ, igual que en Flock (vÃÂa Download Squad).
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WordPress Flickr Post Bar: un plugin para WordPress que permite incluir fotos de Flickr en nuestros artÃÂculos con sólo arrastrar y soltar. SÃÂ, igual que en Flock (vÃÂa Download Squad).
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Se lee en la etiqueta de la parte posterior del vino Tierra del Fuego, de la bodega Lurton: “redondo, suave y de agradable frutalidad, este vino es el compañero ideal de comidad informales y para disfrutar diariamente”. O sea, decir en lenguaje muuuuuuuuy polÃÂticamente correcto que “es el vino más barato que tenemos”. Se deja tomar; de todos modos, por su suavidad, no es aconsejable con comidas con gusto muy fuerte o marcado. Precio en Argentina: alrededor de 7 pesos en supermercados (algo más de dos dólares, bastante menos que otros vinos de la misma bodega).
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Parece que la novela de Sex.com, en donde hubo dinero, engaños y hasta huidas de la policÃÂa, ha llegado a su fin.
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¿Qué relación deberÃÂan tener las empresas y blogs? ¿DeberÃÂan las compañÃÂas preocuparse por las cosas que comienzan a aparecer publicadas en esos sitios de Internet? Si se tiene en cuenta que muchos blogs han comenzado a tener cada vez mejor posicionamiento en Google y que pueden aparecer ante una simple búsqueda por el nombre de la compañÃÂa, parece claro que deberÃÂan comenzar a tenerlos en cuenta.
Sin embargo, tengo dudas que al menos por ahora las empresas tengan los conocimientos necesarios para enfrentar este tema. En primer, la gran mayorÃÂa de las grandes firmas tercerizan el trabajo de contacto con los medios (y supongo, en el futuro, con los blogs) a firmas especializadas en relaciones públicas. Y éstas últimas tienen una cierta práctica de trabajo: interactúan con periodistas y medios tradicionales, y han sabido como lograr cooptar su agenda con mayor o menor éxito. En muchos casos, el medio puede dudar de publicar información negativa sobre una empresa por miedo a perder publicidad; y algo similar puede pasar con un periodista que no tiene ganas de enemistarse con nadie. Y hay otras formas de cooptar la agenda de los periodistas, mediante invitaciones a viajes, regalitos, y otras cosas.
Pero con los bloggers eso no corre. Se trata de personas que en la mayor parte de los casos antes hubieran sido consideradas “parte del público”, y por lo tanto se establecÃÂa que su canal de contacto con las empresas era el soporte técnico. Pero de golpe, estos mismos usuarios pueden sentarse en su PC y publicar una queja contra la empresa en su propio blog, y quedar al alcance de cualquier usuario que busque algo en Google. Y allàcomenzarán a hacerse una serie de preguntas: ¿Cómo cooptar la agenda de los bloggers? ¿De qué manera dirigirse a ellos, y en el peor de los casos, pedir rectificación o eliminación de ciertos contenidos? ¿Qué pasa si el blogger publica de manera anónima y no incluye contacto en su página Web? ¿Se pide ubicarlo mediante la justicia? ¿Cómo quedarÃÂa frente a la opinión pública una empresa enorme que mueve un ejército de abogados tan sólo para ubicar a un simple ciudadano que se ha decidido a hablar? Como verán, son más interrogantes que respuestas. En los próximos tres años, a medida que la blogosfera se consolide, también tendremos ciertos bloggers “relevantes”, y otros (muchos) no demasiado leÃÂdos. Seguramente, y casi por razones elementales, las agencias de prensa aprenderán a que deben aprender a relacionarse, al menos, con los que están por detrás de los blogs más leÃÂdos. La pregunta, claro, es si los tratarán igual que hoy a los periodistas, o si idearán una nueva forma de interacción.
Ahora bien: ¿porque las empresas atiendan más a los blogs deberÃÂa mejorar el servicio al cliente? Si ese servicio se demuestra caro, y en todo caso es mucho más sencillo establecer buenas relaciones con la blogosfera antes que tener un buen soporte técnico, no tengan dudas que optarán por esto último. De la misma manera en que muchas veces los medios ya no son un buen canal para las quejas de los usuarios, no debemos esperar mágicamente que los blogs sean nuestra salvación. Le vamos a dar más de un dolor de cabeza, eso seguro; pero de allàa pasar a una mejor atención hay un largo trecho que va a ser difÃÂcil que muchas firmas tengan ganas de recorrer.
(Entrada escrita especialmente para el VIII Festival de Blogs, “¿Pueden las bitácoras mejorar la atención que nos dan las empresas?”).
Algunos usuarios se están quejando acerca de Typepad. La razón: anda cada dÃÂa más lento. ¿Tardarán mucho los rebuilds?
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Hoy por la mañana descubràque el servicio de AvantGo, que usamos los usuarios de Palm para actualizar noticias, permitÃÂa agregar como canal feeds RSS, algo que hasta ahora se podÃÂa hacer sólo con aplicaciones como Plucker. Pero me llevé una desilusión: el autodiscovery de AvantGo es pésimo, y por ejemplo no reconoce los RSS de los blogs desarrollados con WordPress… Me parece que no me va a ser muy útil el agregado.
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A escribir: VIII Festival de Blogs, ésta vez sobre Los blogs y la atención que las empresas dan a sus clientes. O sea, sobre un tema rÃÂspido para las compañÃÂas: qué hacer cuando el cliente final ahora se puede quejar en la Red y encima ser leÃÂdo por miles de personas. Hay tiempo hasta el domingo 30 a las 11:59 pm.
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El diario argentino La Nación menciona hoy en su suplemento de tecnologÃÂa a Podcasting.com.ar, el blog sobre podcast que hacemos con Rodrigo GalÃndez de 16-Bits. Y aunque en la nota -un editorial, en realidad, Ricardo Sametband vuelve a hacer la comparación entre podcasts y radio tradicional (un punto que sigue sin convencerme) los datos que aparecen en el texto son una correcta introducción para quienes no conozcan el tema.
Según una investigación de la revista inglesa Nature, hay “vÃÂnculos económicos entre laboratorios y médicos”. ¿Y eso que tiene de noticia? (vÃÂa ClarÃÂn).
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La barra lateral de la mayor parte de los blogs suele ser un espacio interesante para publicar información relevante sobre nosotros (no es el caso de este blog, que al no tener barra lateral acomoda los contenidos de otra manera). Parte de esa “información relevante” pueden ser nuestros consumos “culturales”, como libros, discos, pelÃÂculas, etc. Si nos interesa esto, hay varios servicios prestados por terceros que nos pueden servir. En todos los casos, tendremos únicamente que pegar el código que nos brinde el sitio en el template de nuestro blog.
Por ejemplo, Reader2 nos permite crear una lista de libros que estamos leyendo o hemos leÃÂdo, y hacerla visible en la barra lateral.
All Consuming nos da la posibilidad de registrar libros, discos y pelÃÂculas, pero éstas deben estar almacenadas en la base de datos de Amazon.
43Places permite listar los lugare que hemos visitado. Interesante para los que han viajado bastante, y que además tienen interés en ayudar a futuros viajeros.
Por último, con 43Things creamos una lista de nuestros objetivos próximos; por ejemplo, “terminar mi tesis de maestrÃa” (ejem) y cosas asÃ, y la compartimos con el resto de los usuarios.
¿Conocen más servicios útiles para la barra lateral del blog? Pueden dejar sus aportes en los comentarios.
¿No les alcanza con Del.Icio.Us, Furl y Spurl? Entonces pueden probar con Blinklist, un gestor de favoritos con una interfaz bastante innovadora y muy bien diseñada. Si alguien quiere agregarme, ésta es mi cuenta.
Lo deben haber leÃÂdo muchas veces por ahÃÂ: la clave de los blogs es su capacidad de permitir que productores de textos (los bloggers) y sus lectores puedan colaborar para ampliar y mejorar los contenidos y artÃÂculos publicados. Esto, desde ya, se logra gracias a la integración de herramientas como comentarios y trackbacks. En cierta medida, esto es cierto. Pero a veces no podemos dejar de pensar hasta donde este discurso no es más que una legitimación de una herramienta como los blogs, que aún está creciendo y se enfrenta muchas veces a la lectura muy desconfiada de los medios de comunicación.
Pero en Endocitosis de Red arrancan con una interesante discusión sobre blogs comerciales. La clave: para lograr un buen blog necesitamos lectores atentos y colaborativos, pero ganar dinero con él más bien nos conviene que lleguen desde Google u otros buscadores muchas personas que no son usuales visitantes. ¿Por qué? Porque son los “paracaidistas” los que hacen clic en las cajas de anuncio de Adsense. Los visitantes regulares dejan de ver los anuncios, y no hacen clics en ellos.
Antes que verlo como una oposición, más bien deberÃamos encararlo como una delicada relación. Por un lado, sin lectores que nos ayuden, con su colaboración, a mejorar el blog, no tendremos mejores contenidos. Pero, en el caso de los blogs que tienen publicidad, sin una buena posición en Google y muchos “visitantes paracaidistas”, no habrá ingresos. ¿Es posible conjugar de manera ordenada esta relación? ¿El acento sobre la necesidad de ingresos no terminará arruinando buena parte de las posibilidades colaborativas de los blogs?
Desde ya, se abran otras conversaciones posibles. ¿Los blogs no dependen demasiado de Google? ¿Sacaremos algo bueno de la obsesión por el Pagerank? ¿Escribimos para los lectores o para lograr ser hallados mediante un buscador? Este tipo de discusiones abiertas son una interesante oportunidad para ver cuán crÃÂtica puede ser la blogosfera consigo misma, aún a costa de seguir siendo, a veces, demasiado autorreferencial (visto también en 16 bits).
Aquàya lo dijimos muchas veces: querer clasificar a los blogs por el contenido es un error. Se trata de un soporte. Pero en El PaÃÂs de España insisten en verlos como “diarios personales”. Una nota fallida más, o sea.
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Seguimos con los clones. Ayer le habÃÂa tocado a 23, un calco de Flickr, y ahora es el turno deSohoplanner un organizador personal al estilo Basecamp, que nos permite crear hasta 10 páginas en la versión gratuita, en donde podemos almacenar nuestras citas, recordatorios, organizar trabajos, cargar archivos e imágenes y notas, y compartirlos con otras personas. Podemos actualizar la página por correo electrónico; para eso, debemos usar la dirección secreta que nos otorgan.
Desde ya, también existe la opción de hacer público nuestro sitio, y algunos ya están aprovechando para crear sus propias galerÃÂas de fotos, por ejemplo. Incluso los lectores pueden dejarnos comentarios. En teorÃÂa existe una versión paga, pero no hay mayor información sobre el tema -en realidad ni siquiera hay un FAQ que consultar. Por lo tanto, es imposible saber, por ejemplo, cual es el tamaño máximo de las imágenes o archivos que podemos incluir en la página.
Al igual que Basecamp, es una buena herramienta de organización de información, o para crear páginas de proyectos puntuales.
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23 es un servicio de almacenamiento de fotos que tiene funcionalidades muy similares a las del muy conocido Flickr. Incluso son tan parecidos que uno se pregunta porqué deberÃamos pasarnos a este servicio. Para arrancar, nos dan 20MB de transferencia mensuales; una direccion secreta de correo electrónico para subir fotos desde el celular; clasificación de fotos mediante etiquetas; publicación de las fotos en nuestro blog; y badges para que coloquemos de manera automáticas las imágenes en la barra lateral de nuestro sitio. Ya lo sé: ¿no es lo mismo que te da Flickr desde hace rato? SÃÂ, se parece mucho. Se me ocurre que puede ser útil para aquellos que se exceden muy seguido de la cuota de 20 megas a la hora de subir fotos. Si pertenecen a esa categorÃÂa, también pueden probar Zoto, que además de tener un horrible nombre, dicen brindar 2GB de espacio para almacenar imágenes.
De todas maneras, me parece que la gente de 23 deberÃÂa ir pensando qué funcionalidades nuevas van a ofrecer y como se van a diferenciar de Flickr (visto en TipMonkies).
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ClarÃÂn le soltó la mano y Jorge Bucay (o su ghostwriter, no sabemos) deja de escribir en Viva desde este domingo. ¿Le darás dos páginas a la columna de Valeria Mazza?
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Escribir sobre música en un blog no siempre es una ocupación placentera. Más si uno permite comentarios. Cada tanto aparece gente que disiente con lo que decimos, pero lo plantea de manera clara y nunca agraviante. Marcan los puntos en los cuales no están de acuerdo con nosotros, se esfuerzan en fundamentar su posición, pero siempre se abstienen de insultar al otro.
Pero por otro lado, siempre aparecen los comentarios problemáticos. Los más comunes son los que sienten que porque no estamos de acuerdo con ellos, es necesario que nos insulten. Hay algunas variantes. Algunos creen que sólo son inteligentes los que piensan como ellos y tienen sus mismos gustos. Tal creencia demuestra, claro, que no se trata de una persona muy inteligente. Está también el ortodoxo creyente en la santidad de ciertas bandas, a las que le hace el “aguante”, la “sigue a todos lados” y demás patrones de pensamiento extraÃÂdos del mundo del fútbol. Para ese tipo de gente, toda crÃÂtica a su banda es un ataque contra sus creencias, que no deben ser nunca cuestionadas. Se parece bastante a un fanático religioso, en todo caso.
También están los que plantean que “la crÃÂtica no sirve para nada”. Este punto es interesante. Básicamente, este tipo de fans de la música reproduce el sentido común que más le conviene a los músicos: la música se siente y no se piensa. Esta forma de plantear la cuestión no tendrÃÂa nada de malo si no se terminara ligando con un recorte de las posibilidades de expresión. En este caso, la mecánica opera asÃÂ: los músicos aceptan hacer pública su música para ganar dinero con ella -ser pasados en la radio, tocar en recitales- pero se enojan cuando alguien no habla bien de sus canciones. Y muchos usuarios de música terminan muchas veces haciendo de serviles sostenedores de esa idea: la música es pública para lo que les conviene a los músicos -hacer plata- pero no para las crÃÂticas.
Quien acepta publicitar su obra por los beneficios potenciales a recibir, debe saber que también la expone a la disección crÃtica. El problema es que siempre existen gentes más papistas que el Papa, y que salen a defender un punto de vista que les conviene a otros. En el fondo, siempre pueden ser serviles a cualquier idea, pero no vengan a reclamar acá sobre el hecho de que no acatemos la obediencia debida. Como planteaba en el primer párrafo, que no están de acuerdo con nuestras ideas puede ser muy estimulante, en tanto nos plantea nuevos desafÃÂos. Pero los llamamientos al silencio o a la ortodoxia no son parte de un intercambio de ideas fructÃÂfero.
La música es una experiencia personal. Este punto ha sido remarcado muchas veces, y hace que las canciones sean parte de nuestra vida. ¿Acaso está mal, entonces, que a veces hablemos de nuestra vida?
Se desató todo un escándalo en los medios por el supuesto plagio de más de 60 páginas que habrÃÂa hecho Jorge Bucay, un escritor de pobrÃÂsimos libros de autoayuda, de otro de una autora española. Y Guillermo Piro acierta: esto parece obra de un ghostwriter mal pagado. Consejo para los escritores de autoayuda: paguen mejor la página
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Por si algunos tenÃÂan dudas, si PRO, el partido de la “nueva” derecha conservadora argentina gana las elecciones, en los hospitales públicos te tratarán como a un perro
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Nota para los que viven fuera de Argentina: el perro bulldog identifica a uno de los candidatos de PRO, el economista Ricardo López Murphy, de ahàque figure en el cartel. Igual me parece que no les salió muy bien la idea.
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Google ya tiene lector de feeds. Por ahora, demasiado beta… Habrá que esperar un poco más para ver como evoluciona (visto en Denken Uber).