¿Qué “poder” podrían tener los blogs? Lo primero que se viene a la mente a muchas personas es el tema de los medios. Si los blogs son importantes, dirían, es porque influyen en los medios. O sea, porque logran cooptar su agenda. Esto no tiene nada de novedoso; hace ya tiempo que eso es lo que hacen las agencias de prensa, las organizaciones no gubernamentales o los políticos.

¿Pero tienen capacidad los blogs de dejar de depender de los medios y definir sus propias agendas? Al fin y al cabo, pueden llegar al público de manera directa, sin necesidad de depender del aparato periodístico. Pero, al menos de manera impresionista, lo que se ve en la actualidad es que los blogs más bien complementan a los medios; o sea, proveen de otros puntos de vista sobre la misma agenda de noticias. ¿Podrá cambiar esto con la consolidación del llamado “periodismo ciudadano”? Ese tipo de prácticas noticiosas combina el método periodístico con la estructura colaborativa de los blogs, pero por ahora el tema está muy verde como para sacar conclusiones.

¿Los blogs devuelven el poder de expresión al público? A simple vista, cualquiera puede montar el suyo y largarse a escribir. Pero dar por sentado que eso hará que sean representativos de la “opinión pública” (una construcción que se asemeja mucho a cosas como el “espíritu santo”) es muy ingenuo. Desde hace meses, las agencias de relaciones públicas y los medios están pensando como cooptar a su favor el fenómeno de los blogs. Ya hay sitios enormes, como WikiNews, escritos por completo por los usuarios. ¿Pasará como en la industria del software, donde una aplicación desarrollada por una empresa tiene aportes tanto de sus empleados pagos como de la comunidad? Imagínenlo: un diario hecho por periodistas pagos -pocos- y los lectores/productores, que no cobran un peso y son muchos. Los empresarios periodísticos van a comenzar a restregarse las manos…

Antes que de “poder”, probablemente deberíamos hablar de capacidad de establecer agendas públicas. Es un poco mecanicista creer que el potencial de influencia de los blogs puede ser directamente relacionado con lo fácil que es crearlos y mantenerlos (y dar por supuesto que, en tanto son sencillos de crear, tienen un potencial democrático nato). . Además, es bastante obvio que no todos los blogs son iguales. El establecimiento de parámetros cada vez más formalizados para distinguirlos -pagerank, enlaces entrantes, posición en los buscadores- está creando una fuerte separación entre los sitios ya consolidados y veteranos y los más nuevos. Esa brecha será cada vez más difícil de romper, aún cuando de vez en cuando un blog nuevo logra atraer rápidamente la atención. Por lo tanto, algunos bloggers tendrán más capacidad de establecer e impulsar agendas, mientras que otros deberán seguirles el paso o simplemente optar por mantenerse al margen del mundo de los “más citados”.

Es cierto que, a diferencia de los medios, la capacidad de impulsar temas en la blogósfera está más dispersa, menos concentrada. Pero con el paso del tiempo, seguramente tendremos cada vez más puntos de referencia, rankings, y diversos métodos de ponderación de resultados obtenidos en los blogs -como los que permiten herramientas como Technorati y IceRocket. ¿Tendrán esos bloggers un mayor poder de instalar temas? Si se tiene en cuenta que algunos de los blogs más populares de Estados Unidos ya tienen más lectores que algunos grandes diarios, sería ingenuo creer que las cosas seguirán como hasta ahora. La pregunta, claro, es si estos blogs exitosos terminarán siendo integrados al sistema mediático tal como lo conocemos o si mantendrán una independencia clara con respecto a ellos.

(Escrito para el III Carnaval de Blogs. El tema de esta semana: Blogs y poder).