En estos dí­as, en la ciudad de Buenos Aires se puede encontrar una publicidad realizada por la Loterí­a oficial, en donde se alerta en contra del juego ilegal, la aquí­ llamada “quiniela clandestina”. Para ello, afirman que cuanto uno juega fuera del sector oficial, “sabe que gana por no si cobra”.

La quiniela clandestina en Argentina tiene varias décadas de vida. Sostener que su fuente de rentabilidad es, justamente, no pagarle a los jugadores es simplemente estúpido. Justamente porque paga -en muchos casos mejor que la loterí­a oficial- es que sobrevive. A eso hay que sumarle otras cosas. Por ejemplo, los clientes pueden jugar unos números sin moverse del barrio -por ejemplo, dirigiéndose a un bar donde toman los pedidos- e incluso pagar dí­as después, cuando cobran el sueldo. No estoy defendiendo a este tipo de prácticas, pero queda claro que “el no pago” no es justamente la diferencia entre el sector oficial y el ilegal. Por cierto, este dinero que se mueve en el juego por fuera de la banca del Estado sirve para financiar muchas cosas. Por ejemplo, es sabido que la policí­a cobra dinero de los “capitalistas de juego” -como se llama aquí a los que manejan el juego clandestino- para mirar para otro lado.

Que el Estado gaste dinero en campañas publicitarias tan lamentables, que quieren aparecer como ingeniosas cuando son simplemente patéticas, es muy preocupante. Quisiera creer que esta gente jamás se enteró como se juega a la quiniela ilegal, pero mi sensación es otra. Simplemente no se les ocurre como hacer una publicidad en favor de la lotería oficial que ponga el acento en el hecho de que el dinero recaudado servirá para iniciativas sociales, por ejemplo. ¿O será que la gente tampoco les va a creer en eso? Pero si nuestros polí­ticos son honrados…