Usos del sentido comun
Muchas empresas periodÃÂsticas argentinas han preferido dejar de pagar sueldos de correctores y optar porque la revisión de los textos lo haga el procesador de palabras. Obviamente, esto ha causado un incremento en el número de errores. Por ejemplo, hace unas semanas el suplemento de viajes de ClarÃÂn decÃÂa que un sitio tenÃÂa “tradición guachesca”, cuando desde ya querÃÂa decir “gauchesca”. Ni que decir de las notas que, como toda volanta, tienen la palabra “volanta”.
Desde ya, este incremento de errores tiene un motivo: la decisión de las empresas de ahorrarse como sea un par de sueldos con tal de ganar unos pesos más. No importa si eso disminuye la calidad del producto final.
¿Pero qué pasa en las redacciones cuando detectan estos errores? En la reunión de redacción, lo primero que le dicen a los periodistas es “hay que leer mejor la nota cuando se la edita”. Como verán, no deja de ser un uso terriblemente manipulatorio de ciertos sentidos comunes. La nota sale con errores porque el periodista “no la leyó bien” y no porque la empresa periodÃÂstica, con tal de ahorrar unas monedas, ha creado las condiciones para ello. Asàvamos
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