Concursos

Feb 28 2005

La justicia argentina falló a favor de indemnizar por varios miles de pesos argentinos al finalista de un concurso literario. Y no estamos hablando de cualquier concurso: se trata del Premio Planeta de Argentina edición 1997, que ganó Ricardo Piglia con su libro Plata Quemada. El escándalo ya venía desde hace buen tiempo atrás, a partir de las denuncias que hiciera en su momento la hoy desaparecida revista Tres Puntos. El problema legal: Piglia tenía un contrato con Planeta, y eso contravenía las bases del concurso. La demanda había sido presentada por el escritor Gustavo Nielsen.

Otro dato interesante: los jurados eran Mario Benedetti, María Esther De Miguel, Tomás Eloy Martínez y Augusto Roa Bastos. Se presentaron 250 obras. Es obvio que estas cuatro personas no leyeron todos esos originales. ¿Cómo se seleccionan las que al final llegan a manos de los jurados “públicos”?. De acuerdo a lo que publica Clarín, “un grupo de especialistas de la editorial” seleccionaban 10 novelas, las cuales si eran leídas por el jurado.

Los que sospechaban sobre los concursos literarios ahora tienen más argumentos para hacerlo.

3 responses so far

  1. Bueno, lo que se sospecha es peor que el sólo hecho de que Piglia tenía un contrato. Al parecer le habían prometido 100000 pesos/dólares por libros que no escribía, y le debían la mitad. Como la editorial perdía plata con él y aún le debían, acordaron la manganeta del premio, y Piglia aceptaba la plata del concurso como liquidación de ese contrato anterior. De paso publicidad, etc. Un fiasco. Lo que dijo el pibe que hizo juicio es que a los jurados les dieron tres novelas para decidir, dos garchas infumables y Plata Quemada. O sea, descarta la participación de los jurados peces gordos en la movida.

  2. Lo cual vuelve peor todo este asunto. Una de las cosas que me molesta de los comentarios que leí en los medios es sobre el tema de que “el progresismo también tiene su corrupción”. Se podrá aplicar a Piglia el mote, pero la verdad que creer que la editorial Planeta es progresista es no entender nada del tema…

    Y por cierto, hay que reconocer que quien entabló la demanda, Gustavo Nielsen, se jugó bastante en el tema, porque el mercado literario argentino es chico, y meterse con una de las editoriales más grandes de este país no suele ser gratuito. Ahora seguro que quienes le recriminaron hacer esto, si tienen posibilidad de agarrar unos mangos, también comienzan sus propias demandas….

  3. No fue gratis, adivinaste. Aunque parezca increí­ble, me costó Alfaguara enterito.

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