TecnologÃÂas de la información e innovación
Las nuevas tecnologÃÂas de la comunicación y la información (TICs) hace años que vienen impulsado cambios en el llamado paradigma tecnoproductivo, al alterar las variables de los modelos previos. Las TICs toman un rol clave a la hora de controlar los procesos centrales de la sociedad humana. Su crecimiento, asociado a la consolidación de sectores como la microelectrónica, modifica de tal manera los patrones de producción que su influencia no sólo se encuentra en los sectores más nuevos sino también en las industrias más tradicionales, como la manufacturera o los procesos administrativos y contables.
La idea base es que los conocimientos e ideas necesarias para la sociedad son cada vez más complejos y especializados, y que requieren de un volumen creciente de procesamiento de datos. Esta configuración tecnoproductiva se asocia con empleos y procesos que requieren de un alto nivel de multifuncionalidad, capacidad de trabajo en grupo y disposición a la resolución permanente de problemas. Chequeen los cambios que se han visto en el entorno laboral de los últimos años: cada vez se requiere que tengamos mayor capacidad para realizar diferentes funciones, a la vez que las rÃÂgidas divisiones al interior de las empresas son cada vez menos importantes. Obviamente, también hay aquàuna cuestión de costos: hacemos más y más variado, pero no por eso ganamos mejor. En cierta medida, hay aquàmejoras en la productividad que no siempre impactan de manera positiva en los salarios, en tanto también crece la mano de obra desocupada.
Hay una significativa reducción de los costos asociados con el tiempo de producción y con el espacio fÃÂsico. Gracias a la introducción masiva de comunicaciones más baratas y con mayor capacidad de transmisión de datos, es posible deslocalizar muchos empleos a regiones más baratas, con un costo relativamente bajo. Esta deslocalización de los empleos va unida a una creciente imposibilidad de estar unido por mucho tiempo a una compañÃÂa –como era usual en el perÃÂodo de apogeo del fordismo- junto a una obsolescencia cada vez más rápida de los productos.
Para pensar las oportunidades que tienen los paÃÂses en desarrollo en esta economÃÂa de la información y el conocimiento, hay que tomar en cuenta que en los últimos 30 años el grado de interconexión comercial entre las naciones ha crecido enormemente, a medida que el comercio mundial se expandÃÂa más rápidamente que la evolución mundial del producto bruto. Todo intento de una nación por pasar de un modelo de producción industrial a otro más complejo y basado en las TICs implica tener en cuenta que es necesario tener más vinculaciones internacionales, y con equipos de investigación situados fuera de sus fronteras. A diferencia del modelo de sustitución de importaciones que impulsó la industrialización de América Latina, ya no basta con medidas macroeconómicas, aranceles y tipo de cambio alto. El Estado, además, debe hacerse cargo de llevar una polÃÂtica que impulse la constitución de redes de vinculación locales, regionales e internacionales, que deriven en un sistema nacional de innovación.
En segundo lugar, la participación del Estado aparece como importante a la hora de ayudar a las Pymes a enfrentar el cambio tecnológico. Este tipo de empresas tiene claras limitaciones económicas a la hora de financiar procesos de innovación, y el Estado puede asistirlas con créditos, consultorÃÂa y ayuda para el establecimiento de redes locales y regionales de innovación y cooperación.
Pero la aparición y desarrollo de oportunidades está fuertemente asociada a la elección de un modelo de especialización productiva, algo que sólo puede ser impulsado por el Estado en estrecha asociación con los sectores privados. Un ejemplo muy exitoso de esta elección de patrón de especialización es el caso de Corea del Sur, que en los últimos 25 años transformó por completo su economÃÂa. Aún si sostenemos que la empresa es el principal agente innovador, eso no significa afirmar que no necesite de un ambiente que estimule esas conductas. En el caso de Corea, por ejemplo, el Estado asistió a las empresas en la compra e importación de determinadas tecnologÃÂas, que sufrieron una fuerte adaptación a las condiciones existentes en ese paÃÂs, y dieron lugar a nuevos procesos de fabricación de productos y a un sendero continuo de innovación.
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Totalmente de acuerdo, mas trabajas ganas menos y malgastas tu dinero en las encerronas que producen sus tecnologÃÂas.