El vandalismo de la resignificación
El destino de los monumentos presentes en el espacio urbano parece ser, directamente, el de ser vÃÂctimas del vandalismo de la resignificación. O simplemente, del vandalismo a secas. Poco importa, parece, de qué lado se estuvo en vida. Conservador o revolucionario, a todo ÃÂÂÂcono que se haga merecedor de un monumento le llega el momento de la profanación.Seguramente, deberÃÂÂÂamos leer este tipo de actitudes como una actividad polÃÂtica de confrontación contra aquello que, desde un lado u otro, tiende a momificarse o convertirse en sagrado. También, como un signo de la decadencia de los espacios urbanos y que han sido abandonados por los planificadores de la ciudad.
El monumento al Che Guevara se encuentra en el Cerro de Montevideo, una zona de la ciudad que por su excelente vista merecerÃÂa más visitas.
No deja de ser paradójico, de todos modos, que algunos necesiten ser rebeldes contra áquel que lo fue en vida.
La foto fue tomada en junio de 2004.
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