Blogs y privacidad: la vida on the record
En la entrada anterior, escribÃÂa un poco en chiste sobre el tema de los conflictos entre privacidad, vida personal y blogs, a partir de una nota publicada por The New York Times, y firmada por Jeffrey Rosen. La pregunta que está por detrás del artÃÂculo es interesante: ¿tenemos / tienen derechos los bloggers a escribir sobre cualquier cosa que escuchamos, e identificar a esta persona por nombre y apellido? Rosen analiza el caso de los blogs personales, donde muchas veces se narran historias cotidianas que involucran a terceros, que sólo por haber interactuado con nosotros quedan al alcance de Google y de la mirada pública. ¿Qué les parecerÃÂa si esa frase burlona que uno pronunció delante de tus amigos termina en algún blog que puede leer cualquiera?
La nota también aborda un caso interesante: el de los “off the record”, tan usuales en el periodismo. Rosen tiene una hipótesis que comparto: los pactos de confidencialidad entre fuentes y periodistas no tienen mayor sentido en el ámbito de los blogs. La razón por la cual quienes escribimos en medios masivos nos reservamos a veces el nombre del entrevistado tiene como función garantizar el acceso a esa fuente valiosa. Si la identificamos, nos quedamos sin fuente y muy probablemente otros nos nieguen información. Pero con los bloggers esta restricción no corre, en tanto no tienen mucho que perder, ni necesitan mantener relaciones fluidas con la fuente. Aún cuando esto nos parezca interesante, puede terminar siendo casi paranoico. Sobre todo, si caemos en la cuenta que cualquier cosa dicha en público puede terminar en la Red.
Rosen, que además es profesor de derecho, lo dice sin vueltas: “Now that I know that students may be reporting my after-class comments without my knowledge, I’m more likely to be circumspect in private conversations”. ¿Tendremos que llegar a esas medidas, a tener cuidado con lo de que decimos delante de cualquier persona? Como decÃÂa ayer, ya pronto nos dirán: “te cuento algo, pero no es para que lo publiques en tu blog”.
Y seguramente hay mucha tela para cortar. ¿Qué pasará cuando comiencen a demandar a los bloggers por intromisión en la vida privada o cosas asÃÂ? Como verán, las relaciones entre privacidad, vida cotidiana y blogs son un tema cuyas consecuencias recién comenzamos a descubrir. Y aunque la nota de Rosen suene un tanto alarmista, algunos de los casos que cita merecen leerse. Y una de las frases de la nota me parece muy interesante para debatir: “As Web logs proliferate — Technorati, which tracks 5 million blogs, estimates that 15,000 are added each day — the boundaries between public and private are being transformed. Unconstrained by journalistic conventions, bloggers are blurring the lines between public events and ordinary social interactions and changing the way we date, work, teach and live. And as blogs continue to proliferate, citizens will have to develop new understandings about what parts of our lives are on and off the record”.
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Ya hay varios casos de bloggers que han sido despedidos de sus trabajos por cosas que publicaron en sus sitios. Un caso es el de Queen of Sky, ahora ex-azafata de Delta Airlines. Otro es el de Michael Hanscom, quien trabajaba para Microsoft hasta que fue despedido por publicar en su blog una foto tomada en el campus de la empresa, en la que se veÃÂa como eran descargadas varias cajas de computadoras Macintosh.
Guauuu, la verdad ignoraba estos planteamientos q son totalmente validos,tambien desconozco la magnitud de la influencia de los blogs y esos casos puntuales q nombra fer tienen q ver con grandes empresas, y nose si otras cosas mas infimas podrian dar lugar a juicios y demases, en fin,buen post….
Una paranoia judicial muy norteamericana. Cuando leàel encabezado, pensé más bien que se trataba de los juegos de identidades que establecen los autores de algunos blogs; me refiero a los que no firman con su nombre real, sino con seudónimos, pero que a la vez no escriben sobre temas ÃÂntimos, sino sobre cuestiones culturales/generales. Se da algo muy curioso, por lo menos en Montevideo, mi ciudad, ya que el blogger no se identifica cabalmente, pero empieza por ser individualizado por su cÃÂrculo de amigos y termina siendo un personaje comunitario. Perdón por el desvÃÂo.
Tal como estan puntualizando en los comentarios, la cuestión de la privacidad se puede disparar hacia muchos lados, al igual que la relación entre blogging y vida cotidiana. Como marca Fernando, ya hay casos en los cuales algunos bloggers han sido despedidos por tener un blog y publicar “información confidencial”, como el famoso caso de la “Washingtonniene”.
Eso sÃÂ, Sigmur: espero que el blogger del barrio no desempeñe el mismo papel que el borracho del barrio
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