La fidelidad al Explorer
Dice Antonio José Chinchetru en una nota publicada en Libertad Digital: “Seré raro desde un punto de vista estadÃÂstico, pero considero que los realmente extraños son los que conociendo alternativas al Internet Explorer no las utilizan. Gran parte de ese 95 por ciento de usuarios que navega con el producto de Microsoft cree que su navegador es el único existente en el mercado. Muchos cambiarÃÂan a otro si alguien les explicara que es posible. Lo he comprobado. Personas a las que he recomendado el Mozilla, tras poner cara de extrañeza ante la existencia de otro navegador (“¿Cómo dices que se llama? ¿Morcilla? Menudo nombre, ¿y dices que es bueno?” Reacción auténtica presenciada hace menos de una semana) se lo han descargado y se han pasado la bando de los raros. Sin embargo, hay otra parte de ese 95 por ciento de internautas que sàconocen alternativas al Internet Explorer. Han oÃÂdo hablar de ellas, e incluso las han manejado en alguna ocasión. A veces incluso te llegan a reconocer que el navegador que han utilizado es mejor, que les ofrece posibilidades que con el de toda la vida no disponÃÂan. Sin embargo no cambian, renunciando a su propia seguridad y ayudando a que la Red sea un lugar algo peligroso para los ordenadores de todo el mundo. Eso si es una auténtica rareza”.
Si analizamos el tema de la fidelidad de muchos usuarios a Internet Explorer, y sólo nos concentramos en una perspectiva individualista que culpe a los usuarios, estaremos equivocando el diagnóstico. Para comenzar, la mayor parte de estos usuarios ni siquiera elige; usa lo que viene con su sistema operativo Windows, y ese navegador es, claro, Internet Explorer. En segundo lugar, una enorme cantidad de personas en América Latina ingresa a la Red desde locutorios u otros tipos de lugares públicos. Allàes prácticamente imposible encontrar otro navegador instalado, salvo excepciones. Y cuando alguien le pide usar Mozilla u Opera, por lo general suelen responder: “¿para qué los querés, si tenes el Explorer?”.
Existen condicionamientos particulares, que van mucho más allá de la voluntad de los usuarios, que hacen que muchos navegantes sigan usando un browser tan malo como Explorer. No deberÃÂamos responsabilizarlos sólo a ellos, sino a la posibilidad que tiene Microsoft de colocar su navegador en todos sus sistemas operativos. Lo cual, claro, ya era algo que se discutÃÂa en la época en que Netscape era el browser más usado de Internet.
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