La vida ya no es música
“Jamás bajé un tema de Internet, lo encuentro muy triste. ¿Cómo vas a amar un disco que conseguiste tan fácil?” (Morrissey, en una entrevista publicada en la última Los Inrockuptibles edición Argentina, junio 2004).
¿Es necesario amar la música que escuchamos? ¿Porqué ella es tan importante en nuestra vida? ¿Porqué alguien que escucha la misma música que nosotros de golpe nos parece una persona más interesante? Durante los ’80, conocer la música correcta era una ocupación que nos insumÃÂa buena parte del tiempo. Los discos que valÃÂan la pena eran importados y carÃÂsimos -al menos en Argentina-, y sólo se conseguÃÂan en pocos lugares. Lo poco que lográbamos hallar era producto de un largo proceso de búsqueda, y el sólo conseguir esos álbumes nos hacÃÂa amarlos. Después andábamos de un lado a otro con nuestros ajados vinilos de The Smiths, Joy Division, The Cure, The Jesus and Mary Chain.
En cierta medida, la industria musical se salÃÂa con la suya en un punto: todos nuestros momentos hermosos, todas nuestras emociones más desbordantes podÃÂan (pueden) ser asociadas con una canción, una banda, un grupo. Los mejores pasajes de nuestra existencia quedaban colonizados por la industria, convertidos en pura emoción, pero sólo luego de que habÃÂamos pagado para acceder a esos retazos de música.
Ese proceso de colonizar la vida cotidiana es lo que está matando a la industria musical. Se volvió tan importante, tan omnipresente, que el valor de la música y las canciones alcanzó alturas increÃÂbles. Cuando nos enteramos que podÃÂamos bajarnos de la Red toda la música que deseáramos -¿se acuerdan cuando apareció Napster?- nos tiramos encima de la computadora. Todo era valioso, todo debÃÂa bajarse.
Entiendo lo que dice Morrissey: no se puede amar lo que es abundante, lo que se consigue con sólo una búsqueda en Soulseek. Pero por otro lado, no se podrÃÂa comprender el boom del P2P si no focalizamos lo importante que se volvió la música en los ’80. No eran sólo sonidos: eran nuestros momentos hermosos, nuestros amigos, la ropa, las drogas, los recuerdos. En esa furia por bajar todo, lo que queda por detrás es el recuerdo de la escasez, de la espera de meses por un disco de catálogo, del hecho de gastarse medio sueldo en un álbum importado.
A diferencia de mi admirado Moz, no sé si extraño aquellas épocas. Algunas cosas son peores -ya no tengo discos clásicos en mi vida- pero otras han mejorado. Por un lado, me es mucho más fácil escuchar aquellos discos que me interesan. Por otro, ya no creo necesitar más discos clásicos en mi vida. Me alcanza y sobra con mis vinilos y CDs de The Smiths, Joy Division, The Jesus And Mary Chain, Nick Cave and The Bad Seeds, Spiritualized y The Cure.
En el momento en que nadie logre asociar a la música con un momento especial de su vida, sabremos que la industria musical está acabada. Y creo que sus ejecutivos piensan lo mismo, ¿no?.
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Musica para fans Un post que publica Jorge hoy: La vida ya no es música , me hizo rememorar y reflexionar en muchas cosas; en un determinado momento de mi vida la música era el centro mismo de mi universo. Escuchaba radio, compraba discos, los tocaba una y otra
Casi parece que añoraras los años maravillosos … jajaj. Has sintetizado algo en lo q reflexionaba no hace mucho, en algún momento de mi vida la música dejo de ser tan importante. No espero encontrar ningún nuevo disco que sea imprescindible tenerlo. Pero hay millones de crios que estan en la edad que necesitan conseguirse sus propios clásicos y ellos son la esperanza de la industria. Pero la red se los puede llevar a toditos.
Mi idea con este textito era el marcar que la forma en que una generación construyó sus clásicos -a partir de la escasez y la fata de información- no son necesariamente las únicas. Y tal como vienen las cosas, esas condiciones históricas particulares no volverán a repetirse. Hoy lo que manda es la sobreabundancia de datos y sÃÂmbolos, y las cosas se irán poniendo peor. No está mal sostener una posición ideológica popular, pero justificar siempre lo que uno hizo como “lo mejor” me resultará siempre muy sospechoso.
Ah si, lo mas común es pensar que lo que uno hizo, fue lo mejor posible. El hecho de que antes fuera mas dificil conseguirse lo que uno querÃÂa suele incluso ponerse como validador del oÃÂdo musical de dicha persona. Muchas veces he oido el comentario, “ahora la tienen fácil”, descartando de arranque el valor de lo que les gusta a los muchachos.
A propósito, me inspiro tu post e hice uno relacionado: http://arellano.bloxus.com/historias/2723