Abejas liberadas
Voy a concederles algo: Sunshine Hit Me sonaba más jugado, más variado, más sorprendente. Pero Free The Bees. la nueva entrega de los hypeados The Bees causa una impresión particular. Mucho más convencional que el disco anterior, sin embargo ganan en contundencia. Casi como unos Beta Band que decidieron que era hora de sentar cabeza, The Bees convierten a su segundo disco, el primero para una multinacional, en una tarjeta de presentación masiva. Ignoro si pasará, pero Wash in the rain tiene todo el potencial de un hit adictivo al que difÃÂcilmente podamos ignorar después de haberlo escuchado.
El comienzo del disco, These Are The Ghosts, es también parte de esa estrategia de hacer más digerible la propuesta. Voces dulces, coros precisos y guitarras rockers no demasiado agresivas marcan un camino que será continuado por Wash in the Rain, No Atmosphere, Horsemen y Chicken Payback -esta canción es de lo más flojito del disco, son como unos Supergrass para un programa infantil.
A partir de The Russian The Bees corre a un costado esa urgencia por la contundencia, y allàaparece el lado más reposado e interesante del disco, lo cual desde ya no dice nada con respecto al tema de la originalidad. Pero esta parte de Free The Bees es mucho más disfrutable.
Preparense para las crÃÂticas de las revistas: dirán que este disco es más “crudo”, “salvaje”, “urgente”, o cosas asÃÂ. Tal vez mencionen que también es más accesible y sencillo de escuchar que Sunshine Hit Me. Y, en el fondo, mucho menos sorprendente. Igual, poco de esto les va a importar si terminan, como terminé yo, escuchando obsesivamente Wash in the Rain por más de una semana.
¿En serio tendrÃÂa que publicar algo sobre The Streets? Pero si están más manijeados que N.E.R.D…


